lunes, 8 de febrero de 2010

DAME UNA PALANCA Y MOVERÉ AL MUNDO


Desde muy temprana edad nos enseñan a analizar los problemas, a fragmentar el mundo. Al parecer esto facilita las tareas complejas, pero sin saberlo pagamos un precio enorme. Ya no vemos las consecuencias de nuestros actos; perdemos nuestra sensación intrínseca de conexión con una totalidad más vasta. Cuando tratamos de ver la “imagen general” tratamos de ensamblar nuevamente los fragmentos, enumerar y organizar todas las piezas.

“La capacidad de aprender con mayor rapidez que los competidores quizás sea la única ventaja competitiva sostenible”. Al crecer la interconexión en el mundo y la complejidad y el dinamismo en los negocios, el trabajo se vincula cada vez más con el aprendizaje. Ya no es posible “observar el panorama” y ordenar a los demás que sigan las órdenes del “gran estratega”. Las organizaciones que cobran relevancia en el futuro serán las que descubran como aprovechar el entusiasmo y la capacidad de aprendizaje de la gente en todos los niveles de la organización.

Se dice que una idea se ha inventado cuando se prueba en el laboratorio, que la idea es innovadora cuando puede reproducirse en escala y a costos accesibles, si es de tamaña importancia como para crear una nueva industria o cambiar la existente se habla de innovación básica.

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